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Adarea Dorou

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Tan laberíntico como podrá llegar a ser este space es mi cabeza. Así que, no lo dudéis, pegadme un grito cuando os perdáis ^*^

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Laberinto de la Magia

Si te pierdes, llámame; estaré en mi nuevo reino: el Inframundo
September 01

Albarracín07 da pa mucho...

CHISTES GORE, GORE xD
 

¿Qué tiene dos patas y sangra?

Medio perro (esos chistes malos Lauri xDD).

 

¿Qué es más divertido que un niño empalado?

Un niño empalado vestido de payaso.

 

¿Qué es blanco y negro y en un corredor no se puede dar la vuelta?

Una monja con una jabalina clavada en el ojo.

 

¿Qué es redondo, blandito y si lo tiras contra la pared suena metálico?

Un bebé con tenedores en los ojos.

 

¿Qué hace un niño en una bañera llena de sangre?

Masticar chuchillas.

 

 

 

si había alguno más ahora mismo no me acuerdo, pero dejadlo en vuestro comment xD...

August 24

versionada por Stravaganzza

Hijo de la Luna
 
Tonto el que no entienda
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna hasta el amanecer
llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé

Tendrás a tu hombre piel morena
desde el cielo habló la luna llena
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer

Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel

Hijo de la luna


De padre canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño
con los ojos grises
en vez de aceituna
niño albino de luna
maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo

Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel

Hijo de la luna


Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
¿ de quién es el hijo?
me has engañao fijo
y de muerte la hirió

Luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó

Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel

Hijo de la luna

Y las noches que haya luna llena será porque el niño esté de buenas y si el niño llora menguará la luna para hacerle una cuna y si el niño llora menguará la luna para hacerle una cuna. 
 
 
by: Mecano
May 09

Ejercicios de escritura

El otro día entré en la página web de Libba Bray (autora de La Orden de la Academia Spencer) y una de las cosas que encontré son estos ejercicios de escritura. Están bastante bien, echádles un ojo (eso sí, tendréis que traducíroslos porque como que no a mí no me apetece xD)

 

"WRITING EXERCISES,

courtesy of the New York Writers’ Coalition and Manhattan Writers’ Workshop


1. Begin a piece of writing with the words, “In the letter you never wrote to me, you said…”

2. Write about a room you know well. It can be a room from your past, the room you have now, or a room you look forward to occupying. It can be a bedroom, kitchen, bathroom, dorm room, band hall, auditorium, etc. Describe it with as many details as you can—the color of the paint, the smell of it, the furniture or lack there of, the feelings it inspires. See where it takes you from there.

3. Open to the first page of a favorite book. Copy down the first sentence. Using that as a jumping off point, write a story.

4. Cut words or phrases from magazines and newspapers and keep them in an envelope, adding to the collection whenever you see something that catches your eye. Pull a few out and try to work them into a story. Sometimes the randomness of a word or dissimilar words grouped together can unclog the creative process.

5. I also collect postcards. Occasionally, I will pull a few out and throw them on the bed and pick up the first one that speaks to me. Then I write about what I think is going on in the picture. That often leads me into other, longer writing."

 

 

thanks, Lib ^*^

January 09

La Bruja Condenada

weeno... aquí está el relato que tenía que escribir. De paso decir que El Comienzo del Fin y Mi Antiguo Diario ya han sido publicados en YoEscribo (aunque me olvidé de quitar el curso al enviárlos ¬¬)
 
 
 

La Bruja Condenada 

El caballo, asustado, se irguió sobre sus patas traseras y tiró a su jinete al suelo antes de salir corriendo como alma que lleva el diablo hasta perderse por el estrecho desfiladero que se abría entre las montañas. Lizard, que así es como se llamaba el hombre, maldijo al animal y se puso en pie comprobando que no se había roto nada. Todavía no había llegado a su destino, la Torre de la Niebla, la cual se alzaba aterradoramente en la distancia. Un manto de niebla blanca la envolvía haciendo honor a su nombre y dificultaba el camino para aquellos que se aventurasen a llegar hasta ella. Lizard no temía todos aquellos cuentos supersticiosos que le habían contado en la ciudad, pero aquella luz que se veía únicamente las noches de luna llena desde el valle lo inquietaba y lo invitaba a desvelar aquel misterio. Hacía décadas que nadie había intentado llegar hasta la Torre, así que esta sería una buena forma de hacerse nombrar; tal vez, incluso como el hombre que derrotó a la malvada Bruja de la Niebla, la cual vivía en la Torre. Lizard se había echado a reír cuando le habían contado que aquella misteriosa niebla que ocupaba el lugar de noche, sin importar la estación en la que estuvieran, se tragaba a la gente, pero ahora no estaba tan seguro del grado de dificultad de su viaje. El camino era peligroso y sino veía donde ponía los pies podría despeñarse. Además, su montura había huido con todas las provisiones y mantas y no estaba seguro de la distancia que le separaba de su destino, ni siquiera sabía si podría resistir aquel frío mucho más tiempo con la única protección de su capa, la cual se le antojaba más fina que nunca.

Se frotó el pecho y las extremidades para entrar un poco en calor y miró en redondo, buscando algo con lo que facilitarse en camino. Dio con el esqueleto de un raquítico arbusto que había crecido entre las rocas. Arrancó el escuálido tronco y con un puñal cortó las raíces y algunas ramas molestas. Aquello le serviría de bastón para le camino, se dijo y se puso en marcha, siempre con la vista fija en la ventana iluminada que cada vez era menos visible a causa de la niebla.

Debieron pasar una o dos horas, puede que algo más, cuando Lizard, usando en todo momento el improvisado bastón como si fuese ciego, chocó contra algo de forma circular. Acercó la cara hasta que la nariz casi le chocó contra la piedra negra de una columna cilíndrica y no muy alta, pues pudo ver, no sin dificultad, que dicha construcción estaba coronada por una fea gárgola que parecía amenazar a los visitantes o burlarse de ellos. Ésa debía de ser la entrada, pues, sino recordaba mal, le parecía haber oído algo sobre dos monstruos infernales guardaban sus puertas. Dos gárgolas alzadas en columnas, pensó el hombre apunto de echarse a reír. Franqueó la puerta, pues la otra columna debía de quedar a su derecha, y algo extraño ocurrió. De repente la niebla desapareció y volvió a ver con total claridad, en cambio a su espalda seguía habiendo niebla. Enseguida se entendió que tan solo era una especie de protección, pues alrededor de la Torre no había ni un vestigio de niebla.

Una vez superada aquella barrera se vio ante una descomunal construcción, también de piedra negra, que se alzaba desde el suelo hasta casi tocar el oscuro cielo tachonado de estrellas. Lizard se quedó sin habla al contemplar desde ahí abajo el edificio, pero él era un hombre sin miedo, y no se amedrentó. Tiró el bastón y subió de dos en dos la sinuosa escalera que llevaba hasta las puertas y, excitado por el peligro, empujó los portones de roble. Las puertas cedieron antes incluso de que llegara a tocarlas, como invitándole a entrar en la boca del lobo. El interior estaba en penumbras, pues tan sólo la fantasmagórica luz de la luna y las estrellas que se colaba por las ventanas iluminaba el enorme recibidor circular. Dos escaleras idénticas trepaban por los costados de la torre hasta llegar al techo, el cual se alzaba muy por encima de su cabeza, hasta casi la mitad juraría. El ascenso hasta ahí arriba prometía ser difícil y peligroso, pero era el único camino hacia la habitación iluminada que debía estar por encima de su cabeza.

Lizard comenzó a subir por la escalera de su izquierda. Los desgastados peldaños le hacían resbalar cada vez que daba un nuevo paso, por lo que el ascenso fue lento y tedioso. Después de lo que parecía una eternidad llegó a los últimos escalones y se vio en un oscuro corredor. No había luz alguna que lo iluminase, pero el hombre no perdió su guía. Al final del corredor, una franja de luz iluminaba un rellano de donde partía una pequeña escalera que ascendía. Esa luz no era la misma que iluminaba la Torre, sino anaranjada, más cálida que la fría luz de la luna y las estrellas. Allí estaba la habitación. Lizard sonrió y caminó a ciegas, sin perder de vista aquel resquicio de luminosidad que marcaba su meta. Se llevó una mano al cinto y aflojó su espada, dispuesto a utilizarla si se presentaba la ocasión. Con la otra mano empujó la puerta, cuyos goznes chirriaron al moverse, y subió atropelladamente los tres escalones que había para irrumpir en la habitación.

Pero ahí no había nadie, ni siquiera parecía que la estancia se hubiese utilizado en décadas. Las telarañas cubrían por doquier las pilas de gruesos volúmenes que se amontonaban por el suelo y una persistente capa de polvo impregnaba cuanto había en la estancia. La luz provenía de una chimenea en la que ardía un fuego que calentaba la habitación. Frente a esta había una destartalada mecedora de madera carcomida, el único mueble aparte de una larga mesa llena de frascos que contenían líquidos de diferentes colores y densidades.

Lizard miró de un lado a otro, pero no encontró a ninguna bruja, fantasma o aparición. Todo parecía… normal, dentro de lo que cabe. Tal vez hubiese alguien como él en aquel lugar, alguien a quien no le asustasen ese tipo de lugares y decidiese pasarse de vez en cuando por aquella torre. El hombre suspiró desilusionado y por una vez, en todo lo que había durado su viaje, se quitó la capucha que cubría sus facciones por completo. Tenía el pelo rubio y los ojos marrones, así como una mandíbula cuadrada. La tenebrosa y misteriosa Torre de la Niebla le había desilusionado bastante, pensaba abatido mientras tomaba asiento en la mecedora olvidándose de su estado. Ésta se rompió al intentar sostener tanto peso y Lizard calló al suelo entre trozos de madera y la nueve de polvo que se levantó. El hombre tosió y tosió y trató de huir de la enorme polvareda que acababa de levantar, temiendo asfixiarse. Sacó la cabeza por la ventana y respiró el frío aire de la noche. Fue entonces cuando se percató de que la noche ya estaba apunto de tocar a su fin y, como si aquel pensamiento hubiese llamado al cansancio, éste acudió al cuerpo de Lizard tentándole con imágenes de mullidas camas de plumas en su imaginación.

… quédate... –susurró una voz en su cabeza- ... estás cansado…

Efectivamente lo estaba, hasta tal punto que ya comenzaba a desvariar. Cerró los ojos con fuerza y sacudió la cabeza antes de de cruzar la habitación hasta la puerta, pero apenas había llegado a esta cuando vio un cómodo sillón que antes no estaba ahí. Parecía en muy buen estado y ni siquiera estaba sucio.

… descansa... –repitió aquella suave voz tentadora- apenas puedes moverte…

Dio unos pasos hacia el sillón y su piernas, hartas de tenerlo en pie, lo abandonaron postrándolo de rodillas. Lizard se agarró a la mesa y se dio impulso para ponerse en pie. Pasaría ahí el resto de la noche y al alba saldría de la Torre.

... pero tienes sed… la garganta reseca…

De entre todos los frascos de diferentes formas había uno con una forma muy parecida a una copa, pese a la tapa que lo cubría. En su interior descansaba un líquido rojo oscuro con apariencia de vino.

… bebe…

Tomó el frasco en sus manos y agitó el líquido, pero no ocurrió nada. Aún así seguía desconfiando.

… bebe…

Le quitó el tape con brusquedad, cada vez más impaciente por beber algo que refrescase su destrozada garganta.

… solo es vino… huele…

Olía como el vino. Lo cató y… ¡sabía a vino! Sin pensárselo dos veces vació su contenido de un trago y dejó el frasco de cristal en la mesa. Ahora ya podía descansar tranquilo. Caminó hacia el sillón y se desmoronó en él.

… duerme… descansa…

Lizard cerró los ojos y se sumió en un profundo sueño al instante.

En la chimenea, las llamas cambiaron de color, se volvieron negras y explotaron. Cuando la nueve de humo se disipó de su interior salió una mujer alta y pálida, de largas extremidades y rasgos angulosos. Sus ojos rasgados eran negros, tanto como su revuelta cabellera de ébano que recorría su espalda hasta la cintura. Un andrajoso vestido negro cubría la desnudez de su esbelta figura y en las manos de largos y finos dedos portaba un cáliz de plata que contenía un líquido rojo oscuro, del cual bebió con avidez. Terminado ya, arrojó la copa a la chimenea de la que había salido y se acercó a Lizard, que dormía placidamente en el sillón. A una orden de la mujer el sillón desapareció y el hombre calló al suelo, pero no despertó.

-Duerme… -susurró en su oído- Descansa eternamente por mí –añadió malévolamente y comenzó a reír como una loca.

De un tirón le arrancó la capa y se la colocó sobre los hombros. En aquel momento, por el horizonte asomaron los primeros rayos del sol, que penetraron en la estancia dando de lleno en la cara de la mujer. Ella se cubrió instintivamente, pero pronto descubrió que no le hacían nada. En cambio, a su lado, Lizard comenzó a desaparecer hasta que de él no quedó nada. La mujer rió de nuevo mientras se acercaba a la puerta.

-Hasta siempre, Señor de la Niebla. Velad por vuestra maléfica Torre –se despidió antes de salir de la estancia riendo de alegría -. Yo volveré a ser Nebel, la temida bruja Nebel. Libre de nuevo y para siempre.

January 08

writing... and competitions

weeno... mañana entregaré el relato que a estas horas todavía estoy escribiendo para el concurso del periódico de El Estudiante. ffff... siempre que envio algo a un concurso lo hago siendo piazo positiva, espero que mi intuición (por llamarlo de alguna forma) tenga razón y gana algo ^^. La última vez que me pasó, con el concurso de Soledad Puértolas del insti gané el segundo premio, haber esta vez :P...
En fin, cuando lo termine lo colgaré a aquí.
 
El relato de El Comienzo del Fin lo he enviado a yoescribo.com. Ahora está pendiente de maquetación y haber si me lo publican... aunque también, hace ya siglos que les mandé el de Mi Antiguo Diario y aún sigue pendiente de maquetación ¬¬
weeno... ah! Al final no me publicaron El Comienzo del Fin en el periódico del insti porque era demasiado largo y no cabía en el espacio que iban a dedicar para relatos T.T ¡Qué jodios!
Me parece que le pediré a Gema (tutora mía y profesora de Lengua) que lo envíe también al concurso de El Estudiante, aunque con ese no albergo muchas esperanzas... pero nunca se sabe ^^
¡Esperanza! (como T.K. xD)
 
weeno... me voy a seguir escribiendo y a cruzar los dedos.
El primer premio es una cámara digital... yo no la quiero, así que prefiero el segundo. Tampoco creo que me merezca el primer premio, no soy tan buena. Así que a por el segundo ^^
(Es que cámar digital ya tengo)
 
 
bye
xoxo
____*Ade*
 
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